Estudiantes presentaron sus primeras rutinas en el cierre del curso de Comedia Stand Up UDP

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La presentación marcó el cierre del curso "Creación de rutinas para Comedia Stand Up UDP", instancia en la que las y los participantes desarrollaron herramientas de escritura, improvisación y puesta en escena.

31 / 07 / 2026

Con una presentación abierta al público concluyó el curso “Creación de rutinas para Comedia Stand Up UDP”, iniciativa de la Facultad de Comunicación y Letras que permitió a sus participantes explorar el proceso creativo detrás del humor y presentar sobre el escenario las rutinas originales desarrolladas durante más de dos meses de trabajo.

A lo largo de nueve sesiones, las y los estudiantes profundizaron en la escritura de comedia, la construcción escénica, la improvisación y la interpretación, guiados por los comediantes León Murillo y Mónica Moya, integrantes de Colectivo Mamut. La jornada de cierre comenzó con un ejercicio de improvisación colectiva y culminó con la presentación individual de cada participante frente al público.

Para León Murillo, uno de los principales desafíos del proceso fue acompañar a cada estudiante respetando su identidad humorística. En ese sentido, explicó que “lo importante es ir descubriendo los elementos y las características que tiene cada uno, entendiendo también que el proceso de creación de comedia es absolutamente individual, propio, personal e íntimo”.

El comediante destacó además la evolución que experimentó el grupo desde la primera clase hasta la presentación final. A su juicio, la respuesta del público fue la mejor evidencia del aprendizaje alcanzado: “la gente reaccionó, se rió, aplaudió. Estoy muy satisfecho y orgulloso del trabajo realizado, porque además de la escritura hay un elemento igual de importante que es la puesta en escena, la improvisación y la naturalidad frente al escenario”.

Murillo también afirmó que la comedia puede enseñarse siempre que exista disposición para aprender. “Yo llevo 20 años enseñando esto y sí, se puede aprender, pero tiene que ver únicamente con las ganas de querer hacerlo. Más que talento, hay que tener la voluntad de arrojarse al vacío, de equivocarse y de ir descubriendo el propio camino”, señaló.

Entre quienes participaron del curso estuvo Raúl Benavides, profesor, quien destacó que uno de los mayores aprendizajes fue comprender que el humor requiere preparación y estructura. “Uno piensa que las cosas son improvisadas y eso le da un plus, pero detrás hay una metodología y una estructura para construir una rutina. Eso me sirvió mucho”, afirmó.

Por su parte, Julio Lamas, geógrafo de profesión, relató que llegó al curso motivado por su entorno cercano y como parte de un proceso personal de recuperación tras sufrir un accidente cerebrovascular. “Mi esposa me motivó a tomar este curso porque pensó que me haría bien en mi recuperación. Nunca había subido a un escenario y fue un desafío muy importante”, señaló.

Al finalizar la experiencia, aseguró que el curso transformó su manera de entender la comedia. “Creo que hay una beta tremenda para hacer reír a la gente. A mí me gusta reírme con los demás y hacer reír; creo que eso nos hace bien a todos”, concluyó.