Daniela Szpilbarg analiza desafíos de la industria editorial con estudiantes de Literatura Creativa
La académica de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del CONICET dictó una clase a estudiantes de Literatura Creativa de la Facultad de Comunicación y Letras UDP, en la que revisó la concentración del mercado editorial, el surgimiento de sellos independientes y las estrategias para proyectar la literatura argentina en el extranjero.
04 / 11 / 2026
El 3 de noviembre, en la Facultad de Comunicación y Letras, se realizó una clase a cargo de Daniela Szpilbarg, académica de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), especializada en industria editorial argentina, edición independiente y circulación internacional de libros. Durante la jornada, la investigadora analizó las principales transformaciones y problemáticas del sector editorial de su país, ya que esta investigación fue parte de su tesis y que posteriormente fue publicada mediante un libro.
Uno de los temas centrales de la exposición fue la concentración de la industria editorial argentina durante las décadas de 1990 y 2000, período en que importantes editoriales nacionales, como Emecé, Losada y Paidós, fueron adquiridas por conglomerados internacionales.
Al respecto, Szpilbarg explicó que “hay dos grandes grupos editoriales que concentran, por lo menos en Argentina, el 85, 86% del mercado del libro, que son el Grupo Planeta, por un lado, y el Grupo Random House Mondadori”.
Esta concentración incidió en las dinámicas de publicación y comercialización, favoreciendo la apuesta por los best sellers y una rotación más rápida de los títulos. Según explicó la académica, este modelo puede traducirse en una mayor cantidad de novedades editoriales, pero con tirajes más reducidos, además de una progresiva desaparición de algunos sellos.
La investigadora también revisó el impacto de la crisis económica, social y política de 2001 en el sector. En ese contexto, surgieron nuevas iniciativas editoriales y espacios de publicación que buscaron responder a las transformaciones del país. Entre los sellos mencionados estuvieron Eloísa Cartonera, Adriana Hidalgo e Interzona.
En particular, abordó el vínculo entre la edición independiente y los movimientos sociales y feministas. Entre 2001 y 2006 surgieron en Argentina sellos artesanales y militantes, como Tinta Limón y Madreselva, que plantearon nuevas formas de producir y distribuir libros.
“Las editoriales independientes marcaban una especie de resistencia, de protesta, y esa protesta venía de la mano de las formas de publicar y también de los contenidos”, señaló.
Otro aspecto que abordó en la clase fue la evolución del ecosistema editorial independiente y el papel que cumplen ciertos espacios como la Feria del Libro Independiente y Alternativa (FLIA) y la Feria de Editores (FED), iniciativas que contribuyeron a visibilizar y consolidar este sector. La académica también revisó el camino que recorrieron algunos proyectos desde la autogestión hacia estructuras editoriales con catálogos, estrategias de prensa y redes de distribución.
Asimismo, la circulación internacional de libros y autores argentinos también formó parte de la exposición. Sobre esto, Szpilbarg se refirió a las políticas públicas de apoyo a la traducción y a las estrategias impulsadas para promover la literatura nacional en otros mercados.
Entre estas iniciativas destacó el Programa SUR, creado en 2009, en el contexto de la participación de Argentina como país invitado de honor en la Feria del Libro de Frankfurt de 2010. Sobre sus objetivos, la académica explicó que busca democratizar la circulación de autoras y autores, además de apoyar la profesionalización del trabajo de traducción y la participación de editoriales pequeñas y medianas.
“Lo que hace el Programa SUR es poner el foco en democratizar la circulación de los autores, autoras y también la presencia o la profesionalización en el ámbito de la traducción de las editoriales chiquitas y medianas, nacionales. Y eso es algo que realmente ha logrado hacer a lo largo de todo este tiempo, porque hay editoriales chicas, medianas, independientes que pudieron entrar en diálogo con editoriales extranjeras, vender sus derechos, visibilizar y hacer circular a autores al exterior”, sostuvo.
Para finalizar, la conversación con las y los estudiantes dio paso a una reflexión sobre el uso del español neutro en las traducciones y la preservación de las particularidades lingüísticas de cada país. En ese contexto, Szpilbarg destacó la decisión de algunas editoriales argentinas de mantener expresiones y localismos propios en sus publicaciones.
“Hay editoriales argentinas que hacen las traducciones en castellano de Argentina, con el ‘sí’, el voseo, con las palabras bien aplicadas para nosotros, como un acto de resistencia, como un acto, digamos, de alejarse de la neutralidad que imponen las traducciones españolas de los grandes grupos”, concluyó.
