Calú Sarroca comparte con estudiantes UDP las lecciones que marcaron su trayectoria en la publicidad
La primera mujer en asumir una Dirección Creativa General en Chile participó en una nueva edición de Retrovisor, donde abordó su experiencia en una industria históricamente masculinizada y entregó consejos a las nuevas generaciones sobre creatividad, observación y valentía.
28 / 08 / 2026
Calú Sarroca, reconocida publicista chilena y primera mujer en asumir una Dirección Creativa General en el país, participó este jueves 27 de agosto en una nueva edición de Retrovisor, actividad desarrollada por el Museo de la Publicidad y la Propaganda de la Universidad Diego Portales. Durante el encuentro, realizado en el Estudio de Televisión de la Facultad de Comunicación y Letras, compartió con estudiantes parte de su trayectoria y los aprendizajes que ha acumulado durante décadas de trabajo en la industria publicitaria.
Uno de los principales temas de la conversación fue su manera de entender la creatividad, concepto que, a su juicio, trasciende la búsqueda permanente de una buena idea. Sarroca planteó que una propuesta creativa también puede surgir de observar algo conocido desde un lugar diferente. “La creatividad no es solamente tener ideas, sino que tener un punto de vista distinto y ser valiente a la hora de comunicarlo”, explicó. Por eso, señaló que el miedo al rechazo o el deseo de encajar pueden terminar limitando el trabajo creativo: “Tiene que haber un nivel de irrupción de todas maneras, con respeto, obviamente (…) hay que tener ideas y hay que tener valentía para contarlas, intentarlo, proponerlas”.
Esa disposición a irrumpir estuvo presente también en su propia trayectoria. Sarroca desarrolló su carrera en una industria fuertemente masculinizada y recordó, como ejemplo, algunos de los primeros jurados publicitarios en los que participó: alrededor de veinte hombres y ella como única mujer. En ese escenario, buscó que su trabajo fuera reconocido principalmente por aquello que proponía. “Yo quería ser percibida por mis ideas y no solamente porque era mujer”, sostuvo.
Al mirar hacia sus primeros años, Sarroca dedicó parte de su presentación a aquellas cosas que le habría gustado que alguien le dijera cuando comenzaba. La primera fue sencilla: “No tengan miedo de ser diferentes”. A ella sumó la importancia de aprender a observar antes de intentar crear, defender las ideas sin cerrarse a las opiniones de otros y saber reconocer qué batallas vale la pena dar. “La observación, para mí, en mi caso, es la mejor recomendación que les puedo dar. Defiende tus ideas, pero aprende a escuchar”, señaló. También llamó a no confundir el éxito con el reconocimiento y destacó la importancia de nutrirse de experiencias, observar el entorno y desarrollar una mirada propia para alimentar la creatividad.
Esa defensa de una mirada propia también atravesó su reflexión sobre las nuevas tecnologías. Al ser consultada por la inteligencia artificial, Sarroca la definió como “un buen compañero” y reconoció las posibilidades que ofrece para facilitar distintas tareas, aunque advirtió sobre la importancia de mantener el pensamiento crítico. “Mi mejor asistente es el universo”, afirmó, aludiendo a la necesidad de permanecer receptiva a las señales del entorno y a las personas. A su juicio, depender excesivamente de estas herramientas puede conducir a respuestas cada vez más generales y alejadas de una perspectiva propia.
Sarroca abordó además una dimensión menos visible de las carreras creativas: el rechazo, los errores y las ideas que nunca llegan a concretarse. Recordó proyectos que debió presentar reiteradamente y otros que simplemente nunca vieron la luz, experiencias frente a las cuales destacó la humildad como un aprendizaje fundamental. “Tengo que confiar en que un fracaso nunca va a ser tan fracaso tampoco, porque quiere decir que me trajo hasta aquí”, reflexionó. Desde esa perspectiva, los errores, los temores e incluso las experiencias incómodas no quedan fuera de una trayectoria exitosa, sino que forman parte del proceso que permite revisar las propias decisiones y continuar avanzando.
Hacia el cierre, la publicista volvió sobre una idea que atravesó buena parte de su presentación: para desarrollar una mirada creativa propia es necesario conocerse y dejar de intentar reproducir la trayectoria de otros. “Tu mirada va a ser distinta y por primera vez vas a mirar algo que nadie lo ha hecho de esa forma y ahí está tu valor”, expresó. Ese proceso, advirtió, supone exponerse y aceptar las dificultades asociadas al crecimiento. Por ello, más que perseguir únicamente el éxito profesional, invitó a los estudiantes a preguntarse qué quieren hacer y qué los moviliza: “Busquen su felicidad. ¿Qué es lo que los hace felices? De verdad, para encontrar su propia felicidad, hay que conocerse”.
Para Claudio Lagos, director de la Escuela de Publicidad UDP, ese tipo de aprendizajes explica el valor que Retrovisor tiene dentro de la formación de los estudiantes. “Parte de la formación nuestra tiene que ver con vincularnos con gente que tiene experiencia profesional probada”, señaló. La posibilidad de escuchar directamente a quienes han desarrollado trayectorias relevantes en una industria relativamente joven permite, agregó, acceder no solo a sus logros, sino también a “los tips de las cosas en las que hay que poner ojo para desempeñarse profesionalmente en este rubro”.
Lagos destacó además el vínculo de Sarroca con la UDP, donde anteriormente se desempeñó como docente, y valoró su disposición a regresar para compartir su experiencia con las nuevas generaciones. A su juicio, sus aprendizajes dialogan especialmente bien con una formación que no se restringe al trabajo en agencias, sino que prepara profesionales para distintos ámbitos de la comunicación. “Que ella comparta la versión de sí misma como profesional y creativa sirve, por ejemplo, a toda la gente que se va a dedicar, obviamente, a la construcción de mensajes. Pero además Calú tiene una visión estratégica”, concluyó.
