Síntoma de cambio

Andrés Acevedo

Por Andrés Acevedo, egresado de la Escuela de Publicidad UDP. Director Creativo y el primer chileno en trabajar en The Community Miami.

Se dice que hay varias señales para identificar el COVID-19, como la fiebre, tener una tos seca, sufrir alguna dificultad respiratoria, sentir dolores musculares e incluso la fatiga. Pero también hay casos de personas contagiadas que no presentaron ningún síntoma, lo que no significa que estén sanas. 

En el mundo de los negocios pasa algo muy parecido, ya que muchas marcas y compañías a simple vista no presentaban ningún síntoma, pero con el paso de los días se dieron cuenta que también estaban contagiados. 

El encierro hace que el ser humano tome decisiones irracionales, y no olvidemos que cada marca -ya sea de una simple bebida a un gran banco internacional- son dirigidas por personas con las mismas incertidumbres que todo el mundo. Entonces todos empezamos a comunicar compulsivamente. “¿Pero qué vamos a decir? Ni idea, pero digamos algo. Lo que sea”. 

A ver. Un minuto. Pongamos la pelota en el suelo. Pensemos un par de horas extras y tratemos de sacar lo mejor de nosotros. Echemos la vista hacia atrás. Pensemos en grandes crisis y cómo se salió adelante. Y no me refiero a la Gran Depresión de 1929 en Estados Unidos. No. Algo más reciente y más cercano.

Corría el año 2001 y Argentina sufría El Corralito. Mientras todo se venía abajo, la creatividad de las marcas subía como la espuma. La razón era muy simple, al no haber zona segura, todas las empresas se vieron obligadas a sacar lo mejor que tenían. Toda la carne a parrilla. No hay mañana. Por lo tanto tengo que jugar mis cartas “all in”. Ver un compilado de la tanda publicitaria en aquellos años, es una clase de comunicación. Entre las campañas que destacan está la de Cerveza Quilmes, que mostraba a los jugadores de la Selección Argentina de Fútbol siendo ellos los que alentaban desde el estadio a cada ciudadano para salir adelante en su trabajo, en sus hogares y en su día a día. 

El mundo se puede detener y el dinero se puede agotar, pero lo que jamás puede acabar son nuestras ideas. Y cuando hablo de ideas no me refiero a festivales publicitarios, alfombras rojas, ni a virales de internet. No. Es crear mensajes que sean relevantes para todos, en el territorio que las marcas puedan contribuir. Porque tener las ganas de aportar, es el mejor síntoma que hoy podemos padecer.

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