Isabel Allende en Cátedra Mujeres y Medios UDP. Escritura, feminismo y humor

En el marco de la Cátedra de Mujeres y Medios, que busca ser un espacio de reflexión sobre la inequidad de género en los medios de comunicación, se realizó el diálogo con la destacada escritora Isabel Allende, en el cual conversó con la directora de la Cátedra Mujeres y Medios y Editora de revistas de El Mercurio, Paula Escobar. En el espacio, se debatió sobre la infancia de la escritora, su formación conservadora, el feminismo y la fundación que lleva su nombre y que busca apoyar a niñas y jóvenes a empoderarse.

La destacada escritora, explica que se define como feminista desde los cinco años, cuando vivía con su madre, su padrastro y sus hermanos, debido a las injusticias que su madre tuvo que experimentar. “No existía el feminismo todavía cuando yo ya sentía una rabia tremenda contra la situación que vivía mi mamá. Ella se casó muy joven con mi papá, contra su voluntad, y él la abandonó con cuatro hijos”, explica. Sin embargo, años después, su madre volvió a casarse con el hombre a quien ella llamaría “tío Ramón”.

Ella admite que tiene una muy buena relación con su padrastro, pero su niñez y juventud fue muy conservadora gracias a él. “Siendo niña no podía salir ni hacer las cosas que hacían mis hermanos, no tenía vida social. Estaba muy alejada de la vida real y lo único que podía hacer era leer, lo que fuera, lo que caía en mis manos. Para mi es importante el armario del Tío Ramón porque ahí habían tesoros como una revista playboy, cigarrillos, chocolates, whiskey y unos libros. Cada vez que salía mi mamá con el tío, mis hermanos se tomaban el whiskey. Pero a mí lo único que me interesaba eran los libros.”, relató.

Luego, habló de sus inicios en la revista Paula donde explicó que trabajando ahí descubrió que se podía a hacer feminismo con humor. “Seguía enojada con la situación de mi mamá, estaba casada, tenía guagua y ahí Delia Vergara, que estaba fundando Paula, había leído una carta de humor que le había escrito a mi mamá y quería que participara haciendo columnas de humor en la revista. Yo lo único que quería era salir de mi casa y le dije que sí. Salió la revista Paula y fue un bombazo para la sociedad chilena”, reflexiona. Fue en ese momento cuando contrataron a Allende como columnista.

Con el paso del tiempo, sus escritos fueron recibiendo comentarios positivos, sobre todo por parte de los hombres. “Nos dimos cuenta de que podíamos hacer feminismo con humor, y que los hombres lo toleraban mejor. Yo tenía más lectores hombres que mujeres”. Con respecto al estado actual de la idiosincrasia chilena, la escritora la define como muy conservadora donde aún queda mucho por hacer. “Hay movimientos que con una lucha feroz  han logrado, por ejemplo lo del aborto. Estos movimientos están sacudiendo a la sociedad pero el machismo sigue existiendo. Vivimos en un patriarcado”.

Finalmente, para luchar contra ese machismo, y luego de la devastadora muerte de su hija Paula de 29 años, Isabel decidió invertir gran parte de las ganancias de sus libros en su Fundación homónima que promueve  el poder de las mujeres para garantizar sus derechos en todo ámbito. “La fundación nació como un homenaje a mi hija Paula, escribí un libro sobre ella, y el ingreso de ese libro siempre lo guardé. No sabía cómo usar ese dinero. Cuando estaba en un viaje por India, por una carretera con una amiga, se calentó el motor del auto en el que íbamos y tuvimos que parar. Una mujer muy pobre se acercó a nosotras y me entregó una niña guagua recién nacida. En ese momento el chofer me la quitó y me llevó al auto”, recordó. Fue en ese momento en el que la escritora comenzó a preguntarle al hombre por qué estaban dando una niña a una mujer extraña y él le contestó: “Es una niña, ¿quién quiere a una niña?”. Fue en ese momento que determinó qué iba a hacer con el dinero de su libro: “Una fundación que ayudara a niñas como esa pequeña que yo no pude ayudar”.