Swole Doge vs. Cheems

Por Diego Apablaza, egresado de la Escuela de Publicidad UDP, Analista en la Gerencia Customer Care de Entel.

Acabo de llegar de filmar un spot publicitario de millones de dólares en Francia con modelos y actrices internacionales para una marca”, dice el perro grande musculoso. “Ya hice el fanpage de Facebook”, dice el perro pequeño, débil y estúpido. “Swole Doge vs. Cheems”, se llama el meme donde dos perros de la misma raza comparan una carrera, ideal político o lo que sea a través del tiempo. En este caso, imaginé a un publicista de los años 60 versus uno en la actualidad. Fue hilarante cuando lo vi.

Pero por mucho que me haga reír cada vez que lo veo (no es mentira, lo tengo guardado en el celular porque lo muestro y mando más de una vez al día), me comencé a preguntar: ¿En qué momento terminamos tan mal como profesión?. E inmediatamente me hice otra pregunta: ¿De verdad estamos mal? La primera es extremadamente difícil de responder, pero me la juego que fue a fines de los 80 y la década de los 90. La segunda tiene como respuesta un sí, pero no es completamente nuestra culpa. 

No es completamente nuestra culpa que el en el grupo “Publicista se busca” solo anden preguntando por practicantes para ahorrarse lucas, y que si hay un puesto de trabajo, ofrezcan $600.000 pesos para alguien con más de tres años de experiencia ¿Entonces de quién es la responsabilidad?. Es extremadamente difícil responder el momento exacto del declive de la publicidad. Esto se debe porque hay muy poca información al respecto, solo algunos links en internet de lo que se hacía del 1900 al 1940 y un par de listados de lo mejor que se hacía en nuestro país, entre otros. El primer error como gremio, es ese: no tenemos catastro de lo que hemos hecho ni vivido.

 Sin embargo, recuerdo cómo muchos profes de la U que ya trabajaban en los 90, contaban que si bien les pagaban muy bien, comenzaron a notar que cada vez había más agencias de publicidad, y con ello empezó la cacería por los clientes. ¿Cómo?. Bajando los precios ¿Les suena conocido el “por qué no me hacen una propuesta para probar y ahí vemos cómo seguimos”? Bueno, esa frase es consecuencia de lo ya dicho. Tenemos a los primeros culpables.   

La digitalización pudo marcar un repunte en lo que era nuestra industria en los 2000, donde seguir haciendo spots publicitarios, radiales y gráficas aún era glamoroso y caro. De a poco llegó la publicidad digital, las redes sociales, los fanpage, Twitter, Instagram, influencers, etc. Hoy aumenta la inversión en lo digital pero los sueldos siguen siendo bajos.

Todos los que manejan las cuentas digitales deberían ser pagados como a los que llevan la cuenta de Contralorito, el perro pequeño, débil y estúpido que debería ser el musculoso y top. Ese perrito tiene en palma de sus manos la imagen de una marca, y al igual que a él, un error puede costarle mucho a una marca, sobre todo hoy cuando con un par de botones ya tienen el pantallazo. En la era digital nada se olvida, entonces ¿Por qué no somos el perrito musculoso? 

Creo profundamente que es porque somos cómodos. En mi actual trabajo he visto muchas veces que rechazan publicistas porque no saben Excel, herramienta esencial que se pide en las empresas. Repetiré lo que dijo un ex compañero en su columna acá mismo, «hoy todo es medible, incluso la comunicación, solo hay que saber cómo». Pero sobre todo no somos el perro musculoso, porque no creemos lo que valemos.

Pero el mercado no paga lo que queremos”, me refutarán algunos. No lo paga porque no lo exigimos. Lo primero que se debe hacer es tener claro qué quieren hacer y cuánta plata necesitarán: ¿Quiero vivir solo? ¿Quiero viajar? ¿Quiero seguir estudiando? Creen una tabla en Excel, practiquen Excel, aprendan Analitycs, hay cursos gratis y certificados, pero sobre todo, sean firmes con lo que quieren ganar, para que ganen y vivan bien. Costará y tomará tiempo (sobre todo en esta crisis), lo sé por experiencia propia, pero si logro convencerlos a ustedes de que lo hagan, y ustedes convencen a más personas, les aseguro que volveremos a ser como Donald Draper

Recuerdo cuando iba en primer año de universidad y acompañé a mi polola en ese momento a dar sus primeros exámenes de Derecho. Me presentó con una compañera suya y al saber lo que estudiaba me dijo “¡Ah! Tú quieres que te mantengan”. Al parecer mi futuro no era prometedor y no dije nada, no hagan lo mismo. Hagamos que el perro pequeño, débil y estúpido sea el musculoso y grande.