Paso a paso: procedimientos para una nueva normalidad.

Por Cristián Leporati, Director de la Escuela de Publicidad UDP.

La definición comunicacional por parte del gobierno en su retórica pandémica desde su génesis tuvo intencionalidad política (riesgo no menor en razón del bajo apoyo y credibilidad de la autoridad) y no científica, a pesar de tener en el gabinete un ministro científico. Las consecuencias fueron una politización excesiva y minimización del problema durante semanas tanto en el gobierno como en distintas plataformas de medios, que sumado a la falta de educación cívica de una parte de la población, llevó a que muchos chilenos pensaran que el Covid-19 no era tan grave, o a lo menos, ajeno a su realidad cotidiana.

Por otro lado, una crisis imprevisible, incierta, inclemente e iniciática, también sorprendió a la posición científica que hasta al día de hoy, sigue sin tener respuestas definitivas. Lo que ha fortalecido sin duda la opción política, y me atrevería a decir que bajo la dirección del Ministro Paris, se ha sumado débilmente el debate público; que resulta positivo sin duda, porque descomprime algo el ambiente.

Así se entra en el segundo tiempo – se espera – de retorno a una cierta normalidad, que el gobierno en su obsesión por los eslóganes, definió como «Paso a Paso». Aquí el debate si no es bien conducido, puede llevar a lógicas políticas sectarias, como políticos, científicos y empresarios defendiendo con demagogia opciones científicas, con frecuencia a merced de intereses ni sociales, ni científicos y sí económicos, como ocurre en Chile a lo menos en las percepciones ciudadanas. Y de ahí la relevancia que en la etapa que viene haya espacio para la deliberación entre los expertos y la población, lo que hasta ahora no ocurre, de hecho, en la presentación del plan «Paso a Paso» con sus etapas, el domingo solo estuvieron presentes el Presidente de la República y las autoridades del Ministerio de Salud, ni siquiera la «Mesa Social» y representantes de la sociedad civil.

Se debe tener claro, que la gestión de un riesgo sanitario – como es el retorno a la normalidad – supone acercar a la población al nivel de los expertos y de esta forma, hacerla consciente de las certezas científicas y racionalmente convencida de las medidas políticas adoptadas.

A lo ya dicho, resulta esencial para potenciar esto último, las acciones políticas acompañadas de un relato fuerte y solidario. Algo como el que desarrolló el gobierno del presidente Luis Lacalle en Uruguay, que trabajó con dos agencias de publicidad de manera gratuita y con dos campañas, una sobre auto cuidado y otra con los síntomas del virus, a las que se sumaron dos narrativas épicas, nada menos que de los supervivientes del accidente aéreo en la cordillera de los Andes en 1972, los ex rugbistas y médicos (creíbles) Roberto Canessa y Gustavo Zerbino, quienes grabaron dos emotivos comerciales que motivaron a los uruguayos a seguir las reglas impuestas desde el gobierno.

Chile también tiene sus héroes, que fueron capaces de superar la tragedia, son los 33 mineros que quedaron atrapados en la mina San José. Ahí está esperando ese relato épico y sus protagonistas, a lo mejor nos muestran el camino en esta nueva etapa que se viene, junto a una mayor participación de científicos y ciudadanos.