Experto de Columbia University analizó la escritura sobre la muerte en tiempos de Coronavirus

Casi un centenar de personas participó en el webinario “Documentando la muerte: obituarios en tiempos de Coronavirus”, organizado por Columbia Global Centers Santiago y la Escuela de Periodismo UDP en el marco del ciclo “El futuro del periodismo”. El profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia Ari Goldman conversó con el director ejecutivo del Dart Center for Journalism and Trauma, Bruce Shapiro.

Goldman, quien trabajó por 20 años en el New York Times, enseña un curso sobre el periodismo y la muerte. Actualmente se encuentra investigando cómo los medios están cubriendo los miles de fallecimientos que están ocurriendo por el Covid-19 en el mundo. Su hipótesis es que “de pronto todos somos escritores de obituarios, aunque escribas de deporte o de teatro”, pues hay tantos muertos que todos los periodistas tienen cubrir alguno en su área. Le interesa estudiar qué nuevas formas de contar historias emergen de ese cambio en las redacciones de los medios, cuántos recursos se están destinando y cómo varían en las distintas culturas.

Para Goldman, los obituarios no son sobre la muerte, sino sobre la vida que vivió una persona y muestran que cada una merece ser recordada. Si bien es imposible escribir sobre todos quienes morirán durante la pandemia, el periodista cree que es importante mostrar que se trata de personas y no de números. Para eso, habría que contar las historias más representativas de las víctimas del Covid-19, de modo de ilustrar la amplitud de la tragedia.

Contar las historias de los muertos es también una forma de mostrar cuál es el costo humano de las decisiones políticas y de, por ejemplo, terminar con las cuarentenas prematuramente. “Es una forma de hacer que nuestras autoridades rindan cuentas”, recalcó Goldman.

Mientras conversaba vía videoconferencia desde su casa en Nueva York, a través de la transmisión se escuchó la sirena de una de las ambulancias que permanentemente llevan a nuevos enfermos a los hospitales de la ciudad. “Eso también me hace llorar”, comentó el periodista, quien cree que las historias de las víctimas deben sensibilizar a los lectores. “Cada sirena significa algo, cada campanada de iglesia, cada obituario… Encontraremos nuevas formas de contar historias y de hacer llorar a la gente”, concluyó Goldman.

El investigador pidió a quienes encuentren un obituario interesante o detecten nuevas tendencias en la cobertura de la tragedia en su país que por favor le escriban a obitscjs@gmail.com para colaborar con su proyecto.

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