Y después, ¿qué?

Por Gabriel Jefferies, Académico Publicidad UDP y Fundador de la Consultora Roadmap.

No quiero hablar de este momento único en nuestras vidas, que va a marcar un antes y un después en la forma cómo vivimos para las generaciones que estamos enfrentando este nuevo desafío. Eso ya es una obviedad.

Tampoco pretendo referirme a las marcas y su manera de actuar en los tiempos de confinamiento y pandemia. Si son oportunistas, altruistas o meras testigos silenciosas del encierro de algunos y del sacrificio de tantos otros. Después de todo, eso es algo que premiarán o castigarán sus audiencias, el market share o el engagement o la “cancelación”, en sus redes sociales, tan de moda en estos tiempos.

Pero como es inevitable sentir cómo este tiempo nos está afectando a todos, nos pusimos a pensar junto a un grupo de colegas sobre qué va a pasar después de que termine esta pandemia. Quizás no en dos o tres meses más, sino en un par de años más. Porque es inevitable que estos procesos generen reconfiguraciones en nuestras maneras de vivir y de relacionarnos con todo. Y hay efectos inmediatos pero también como un dominó, efectos que vendrán después.

No dejo de acordarme de la serie «Downton Abbey», un culebrón británico de época por lo demás, pero que era sumamente sensible al momento de evidenciar cómo cambiaban las relaciones entre “los patrones” y “la servidumbre” como consecuencia de la primera guerra mundial. Cambios que unos aceptaban de buena gana y que otros tenían serios conflictos para entender y adoptar, pero cambios inevitables. Adaptabilidad que tenía que ver con miradas generacionales más que de clase social. Algo muy similar a lo que está experimentando el Chile de hoy.

Seguramente cuando esto pase, vamos a estar en las mismas. La tensión entre aquellos que quieren que todo vuelva a ser como antes y los que de pronto se despertaron frente a una nueva realidad y a posibilidades inimaginables antes de la pandemia.

Porque igual que ese grito de hace seis meses de “Chile despertó”, hoy también hemos sentido un despertar en muchas otras dimensiones.

De pronto nos dimos cuenta luego de un par de semanas de arreglárnoslas para poder cumplir con nuestras obligaciones desde la casa, que para algunas personas no era necesario estar 8 horas al día encerrados en una oficina si se podía producir igual o mejor en pijama y sentado en el sofá. O muchos padres comenzaron a valorar de verdad lo difícil que es ser maestro y educar no a un niño mientras teletrabajas, sino a una sala de 30 o más, seis horas al día. O cuántas parejas se reencontraron y cuántas otras se terminaron de desencontrarse. Ni hablar de pronto, de lo poco que extrañamos pasar una tarde de sábado comprando en un mall, pero lo mucho que nos hace falta reunirnos en una mesa con la familia o los amigos.

Estos efectos inmediatos y tangibles a lo largo de estas semanas, son los que con seguridad gestarán las otras consecuencias, acaso más profundas en una serie de aspectos. Pero eso depende de nosotros y esa es la gran oportunidad.

Cuando miramos el devenir de la humanidad no en años, sino en siglos vemos que hay épocas que son como una foto, con décadas donde aparentemente no pasa nada. Y otros períodos que son un hervidero donde se pegan los saltos sociales, de innovación, en las artes, la política y las relaciones sociales. Como por ejemplo el Renacimiento. Y no es casual o no responde solamente a la coincidencia de unos genios que justo nacieron en esa época. Digamos que el surgimiento de esos actores clave para las transformaciones surgen justamente a raíz de esos contextos.

Lo interesante es que estamos frente a un momento similar en términos de contexto. Veníamos sintiendo que había un antiguo modelo que estaba desgastado y agotado. Lo plantearon grandes sociólogos y pensadores hace años y lo siguen haciendo. Y este fenómeno es un acelerador de los cambios. La pregunta es si nosotros, los que estamos en el mundo de la comunicación, de la innovación, en la industria de resolver problemas desde la creatividad vamos a intentar encontrar soluciones utilizando los viejos modelos de siempre, o vamos a asumir el rol que nos toca en la historia y vamos a crear los nuevos caminos que van a definir a nuestra generación. Porque como dijo recientemente Yuval Noah Harari, «las decisiones que tomemos hoy, serán cruciales para el futuro de nuestras vidas».

Si quieres conocer un poco más sobre las indagaciones del estudio que realizamos, visita t.ly/umf0