Mo Yan es condecorado como Doctor Honoris Causa UDP y dicta cátedra sobre sus inspiraciones literarias

El Rector de la UDP, Carlos Peña, destacó que sus obras “están entrelazadas con lo que pudiéramos llamar la materialidad del acontecer histórico: la historia grandiosa de su China natal”.

 

En su tercera visita a Sudamérica y, por primera vez en el país, el Premio Nobel de Literatura 2012 y escritor chino, Mo Yan, fue condecorado como Doctor Honoris Causa por la Universidad Diego Portales, la máxima distinción que otorga esta casa de estudios.

En la ceremonia fue presentado por el Rector de la U. Diego Portales, Carlos Peña, quien comenzó su discurso comentando el agradecimiento que brindó Mo Yan cuando ganó el Premio Nobel de Literatura en 2012, en el cual el novelista “prefirió contar historias enlazadas con la trayectoria de su patria y el recuerdo de su madre, en vez de teorizar acerca de su vocación”

Tras eso, el Rector Peña analizó parte de la obra del escritor chino, quien es autor de libros como Sorjo Rojo, Grandes pechos, amplias caderas y Rana, entre otros, y finalizó su discurso enfatizando que “hay pocos escritores que como Mo Yan transmuten la historia en memoria; la memoria en ficción; la ficción en crítica; la crítica en el descubrimiento del cuerpo y la subjetividad y la gran narrativa de la historia en la pequeña historia que cada vida humana es, como si la memoria para él, el recuerdo de lo que a cada uno ocurrió y que la literatura perpetua, fuera un testimonio de lo que hemos sido capaces de alcanzar pero también -y al mismo tiempo- como aparece en su obra, una acusación crítica de las oportunidades que hemos malobrado”.

Tras recibir el diploma y medalla “Diego Portales” -que lo acredita como el segundo Doctor Honoris causa de la universidad, siguiendo al escritor peruano y Premio Nobel de Literatura 2010, Mario vargas Llosa- Mo Yan dictó la Cátedra Abierta en Homenaje a Roberto Bolaño “Mis recursos literarios: Los ríos y la literatura”.

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El escritor comenzó recordando su infancia, donde relató su conexión con el agua y los ríos, algo que vinculó con sus obras y los relatos que ha producido.

Especial atención recibió el Amazonas, el río más largo y caudaloso del mundo, el cual visitó en 2014 gracias a un crucero que tomó por sus afluentes. “Los ríos, vasos sanguíneos de la tierra, se distribuyen como una red, significan vida. Sin ellos hay desierto, son fuentes de cultura y civilizaciones y por supuesto de recursos literarios. Navegando en el gran río pensé muchas veces en (Gabriel) García Márquez, (Mario) Vargas Llosa, Juan Rulfo, Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Julio Cortazar, Carlos Fuentes, entre otros. Una constelación de escritores de la literatura latinoamericana. He leído bastante obras literarias de América Latina y soy consciente de que lo que leí, es solo una pequeña parte de las letras latinoamericanas. Sin embargo, esta pequeña parte, me impresionó y me inspiró”.

Mo Yan, además, recordó historias de su niñez como las inundaciones que afectaron a su pueblo natal, cómo aprendió a nadar en el río o una plaga de Ranas Toro de Cuba, introducidas por el gobierno chino, anécdota que resultó posteriormente en un poema.

Para él, “estos conocimientos son mis recursos literarios (…) estos recuerdos de la infancia relacionados con el agua y los ríos, lo he incorporado a mis novelas o más bien forman una parte de mis obras. El cuento Agua de otoño, es la ópera prima de mi literatura relacionada con el pueblo Gaomi del Noreste, que cuenta la historia de un hombre y una mujer que crían a su descendientes en una colina con habituales inundaciones. Así es la génesis inconsciente de mi creación literaria”.

Además abordó su libro Rana, el cual habla sobre la historia de una ginecóloga en medio la campaña de planificación familiar china, la cual habría “tenido un efecto sutil en el cambio de la sociedad china”, según reconoció el propio autor.

Esto porque “mucha gente me ha hablado de la influencia del libro en la promoción de la abolición de la política del hijo único. No puedo admitirlo ni negarlo. No se trata de modestia, pero creo -sinceramente- que influir en una política específica es un efecto secundario de algunas novelas. El papel de una verdadera gran novela es influir en la mente y el espíritu de los humanos, otorgarle un consuelo, una señal y confianza a la gente cuando se enfrenta a situaciones complejas, problemas difíciles y obstáculos insuperables en la vida”.