César Aira: “La mayoría de mis escritos buscan mi libertad”

cortada_optimized_aira_4En el marco del Diplomado en Escritura Creativa el aclamado escritor y traductor argentino César Aira sostuvo un dialogo con los alumnos del diplomado a propósito de su obra y la recepción que esta ha tenido en Latinoamérica y en el mundo.  

Durante la conversación, el novelista reflexionó sobre la oscilación entre las novelas y el ensayo, un estilo que impregnó en alguna de sus obras: “Mi idea siempre fue hacer relatos, pero como mi sistema de escritura es una completa improvisación, se me ocurrían ideas teóricas. Hubo un momento en donde me lo reprochaban, que tenía novelas con párrafos ensayísticos y por eso decidí comenzar a escribir propiamente ensayos, pero con una gran dificultad. No nací para ser ensayista, pero quise saber si escribiendo ensayos podía desarrollar ideas en esas áreas y el relato se podía aligerar”.

Sobre su carrera como ensayista, el autor de Moreira, Canto Catastro y Una novela china agregó que, “los ensayos los he dejado casi por completo porque cuando uno escribe tiene que tratar de ser sostenible, mantener una idea, y eso a mí no me gusta. Prefiero la libertad de las novelas, de escribir cualquier cosa”.

Dentro de la autonomía que se da dentro de las novelas, Aira explicó que la mayoría de sus escritos tratan de “buscar mi libertad”, explicando que la verdadera emancipación sería escribir “mal”; “uno siempre está tratando de obedecer reglas, de ser coherente. He ido de a poco liberándome de esas reglas que tiene la literatura”, explicó.

Durante el encuentro, Aira respondió también preguntas sobre detalles técnicos de su método de escritura, el cual consta de media página diaria de trabajo manuscrito. Luego, cuando termina lo guarda por tres meses sin volver a leerlo. Pasado ese tiempo, lo lee y perfecciona detalles para entregarlo a las editoriales. Un dato importante: nunca vuelve a revisar las obras ya publicadas.

Con respecto a los escritores que lo han influenciado, Aira rememoró sus primeras lecturas de infancia, Julio Verne y Mark Twain. Pero fue con Jorge Luis Borges con quien descubrió un nuevo mundo. “No soy un lector iconoclasta, me gusta la buena literatura, y hablando de padres tengo que hablar de Borges porque fue mi descubrimiento de la literatura cuando era joven. Borges tiene algo de juego intelectual, de sultanes y sherezades. Con él yo descubrí que había otro nivel, el de la literatura propiamente dicha. Gracias a él lo mío podría ser mezclar la literatura con la aventura”, reflexionó.